De qué está compuesto un cigarro y los efectos en tu organismo

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Todos lo que se encuentra en un cigarro ha sido perfectamente estudiado y planeado por las tabacaleras con el fin de multiplicar sus ventas y sin importar la salud de las personas.

Los cigarros hoy día tienen mucho más que tabaco, se han encontrado componentes utilizados en pesticidas, productos de limpieza, drogas y mucho más.

Muchas de las compañías tabacaleras declaran que muchos de los aditivos que usan, están aprobados para el consumo humano, pero no mencionan que al someterse a altas temperaturas las propiedades químicas se alteran haciéndolos potencialmente tóxicos. En el tope del cigarro se alcanzan temperaturas cerca a los 1000 °C, lo que transforma varios componentes originales de la planta y genera un conjunto de reacciones químicas que dificultan la identificación completa de todas las sustancias que se generan en el proceso de fumar. Las temperaturas que alcanza un cigarro, además de alterar químicamente ciertos componentes del tabaco, lesionan seriamente el sistema respiratorio.

Se han identificado cerca de 5,000 elementos químicos en el humo del cigarro. Es diferente la composición del humo que aspira el fumador y la secundaria, del humo del cigarro que se escapa al ambiente. Muchas sustancias nocivas están más concentradas en la corriente secundaria del humo, lo que incrementa la toxicidad del aire que respiran todas las personas que están alrededor.

Conoce los efectos y características de los componentes de un cigarro:

NICOTINA

Es el principal ingrediente adictivo de los cigarros. Llega a los pulmones del fumador en forma de una potente mezcla, es rápidamente absorbida en la sangre y llega al cerebro en 10 segundos aproximadamente. En este punto los receptores cerebrales producen la sustancia química “dopamina”. Se ha detectado nicotina en todos los tejidos del cuerpo de un fumador, incluso en la leche materna. Existen estudios que señalan que la nicotina deprime la capacidad del cerebro para experimentar placer a largo plazo, por esta razón los fumadores necesitan mayores dosis de nicotina para experimentar los mismos niveles de satisfacción.

El cerebro se habitúa rápidamente a recibir dosis regulares de nicotina y a sufrir síntomas de abstinencia cuando dicho suministro se interrumpe. Por otro lado, la nicotina estimula el sistema nervioso central, incrementando el ritmo cardíaco y la presión arterial, lo que produce un mayor consumo de oxígeno.

Este estímulo nervioso se plasma en un aumento del metabolismo del organismo, afectando a la nutrición del fumador, pues se comporta como un anoréxico, disminuyendo la sensación de hambre y estimula la secreción de la adrenalina.

DIÓXIDO DE CARBONO Y MONÓXIDO DE CARBONO

El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que se desprende durante la combustión del tabaco y el papel del cigarro. Forma del 3 al 6% del humo inhalado.

El aire en condiciones normales, tiene una concentración de 1 a 30 partículas de monóxido de carbono por millón (ppm), el escape de un auto eleva esta cantidad hasta el límite, de 30 a 800 (ppm).

Al fumar, sólo se agravan los efectos de la contaminación de las grandes ciudades en el sistema respiratorio:

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Un factor muy peligroso en estos compuestos gaseosos están en que la hemoglobina transporta con mucha más facilidad el CO (monóxido de carbono) que el 02 (oxígeno), produciendo el compuesto de carboxihemoglobina en la sangre.

El CO interfiere en el transporte del oxígeno por la sangre y su depósito en los tejidos. El dióxido de carbono se aferra también a la hemoglobina en la sangre con más facilidad que el oxígeno. Esto hace que la sangre transporte menos oxígeno por todo el cuerpo, lo que aumenta el riesgo de trombosis.

ALQUITRÁN

El alquitrán es un término colectivo que se utiliza para miles de sustancias químicas que se desprenden del humo del cigarro, incluidos el arsénico y el cianuro. El alquitrán es la sustancia amarillenta y pegajosa que mancha los dientes y dedos de los fumadores, depositándose también en los pulmones.
Fumar entre 20 y 60 cigarrillos diarios, ya sean normales o bajos en alquitrán, provoca una acumulación anual de alquitrán en los pulmones cercana a los 500 gramos. Dicha sustancia es la responsable de la mayoría de las lesiones pulmonares provocadas por el tabaco.

GAS CIANHÍDRICO

El humo visible es tan sólo el 8% del total de lo que se produce al fumar. El resto está compuesto de gases invisibles, entre los que se incluye el gas cianhídrico. Este gas venenoso también reduce la capacidad del organismo para transportar oxígeno. Otro de los gases invisibles, la nitrosamina, daña las células de los tejidos y puede producir tumores malignos. El humo del cigarro también contiene sustancias que pueden producir mutaciones genéticas que se han relacionado con el cáncer de pulmón.

AMONIO

El amonio se utiliza para cristalizar la nicotina, un proceso similar al que se hace para convertir el polvo de cocaína en crack. El amonio acelera la dispersión de la nicotina cristalizada al aumentar la alcalinidad (pH) del humo del cigarro, lo que modifica la composición química de la nicotina con el fin de que sea más rápidamente absorbida por el organismo. El objetivo es potenciar el efecto de la nicotina.

AZÚCAR

El aditivo más común del tabaco es el azúcar en sus diferentes modalidades. El azúcar representa el 3% del peso total de un cigarro. Cuando se enciende un cigarro, el azúcar empieza a arder y produce una sustancia química denominada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina.

CACAO

El cacao contiene una sustancia química llamada teobromina, que potencia la dilatación de las vías respiratorias. Este efecto broncodilatador hace que el fumador de con mayor profundidad las caladas y así inhalar mayor cantidad de humo y nicotina. También puede añadirse mantequilla de cacao, pues disminuye la aspereza del humo y crea una experiencia mucho más suave al fumador.

PIRIDINA

La piridina actúa como un depresor del sistema nervioso central. Funciona al igual que la nicotina con el fin de potenciar los efectos adictivos de fumar.

CHOCOLATE Y MIEL

Aromatizantes como el chocolate y la miel ayudan a disimular el amargor de la nicotina. El sabor dulce hace que el cigarro sea más agradable para el fumador.

MENTA

Sin los aditivos, el humo del tabaco no sólo sabe mal, sino que es extremadamente irritante para la garganta. El mentol anestesia la garganta de manera que el fumador no pueda sentir el efecto abrasivo del humo. De este modo, la reacción natural del cuerpo ante una sustancia irritante (que es el rechazo) queda anulada.

REGALIZ

Al igual que el chocolate y la miel, el regaliz es uno de los aromatizantes más efectivos en los cigarros. Según la BAT, la Asociación Británica de Productores de Tabaco, el regaliz produce una nota de sabor dulce que refuerza la calidad final del producto.
Dichos potenciadores cualitativos del sabor juegan un papel vital en el enmascaramiento del mal sabor del tabaco de mala calidad. El regaliz también dilata las vías respiratorias, ayudando al fumador a aspirar mayor cantidad de humo en una sola calada.

RELLENO

Los cigarros contienen minúsculos trozos de hoja de tabaco, pero la mayoría del relleno proviene de los tallos y otros desechos de la hoja. Dichos rellenos son mezclados con agua, aromatizantes y otros aditivos. Algunas marcas tienen más relleno que otras siendo el cigarro menos denso.

PAPEL

El tipo de papel usado como cilindro del cigarrillo tiene efectos en la fuerza del mismo. Cuanto más poroso es el papel, más aire permite pasar para la combustión del cigarro, lo que diluye en mayor medida el humo. Este hecho también influye en la disminución de las cantidades de alquitrán y nicotina que son inhaladas.

FILTRO

Los filtros hechos de acetato de celulosa, retienen parte del alquitrán y del humo antes de que éstos lleguen a los pulmones del fumador. Asimismo, también enfrían el humo y lo hacen más fácil de inhalar. Los cigarros con filtro y bajos en alquitrán (con agujeros de ventilación en los laterales de los filtros) fueron desarrollados por la industria tabaquera con el objetivo de proteger la salud de los fumadores.
Nuevamente las tabaqueras mienten y las evidencias sugieren que los cigarros bajos en alquitrán no implican que el fumador inhale dosis más bajas de nicotina. Parece que los fumadores “compensan” dicho efecto de dilución de la nicotina mediante la inhalación más profunda o frecuente del humo.