La natación: el ejercicio perfecto contra la diabetes tipo 2

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Cualquier ejercicio es bueno para la diabetes, en especial los aeróbicos, pero se ha demostrado que la natación es uno de los ejercicios más completos y el que más beneficios tiene para la salud. Es importante entender que no es lo mismo ir a la alberca y dar un par de vueltas que nadar en serio. Existen niveles e intensidad del ejercicio; así que si no te sientes muy capaz de nadar a distancia, puedes hacer distintas formas de aquaerobics dirigidos por un instructor.

Es importante saber que cerca del 90% de las personas diagnosticadas con diabetes tipo 2, también padecen obesidad. La natación reduce la carga de peso del cuerpo hasta una séptima parte, lo cual para una persona con obesidad puede ser una buena opción para empezar a ejercitarse pues minimiza el esfuerzo pero mantiene el impacto.

Otro efecto positivo al nadar es la temperatura del agua pues favorece la circulación, además es un buen momento para ordenar ideas y hasta hacer un poco de meditación. También incrementa la capacidad oxidativa de las fibras musculares, la sensibilidad a la insulina y por lo tanto ayuda a disminuir la glucosa.

Principales recomendaciones

Para cumplir con la condición de ejercicio aeróbico debe ser al menos 20 minutos continuos, la recomendación es hacerlo 5 días por semana, no obstante la decisión de nadar no está reñida con otros ejercicios, por ejemplo caminar dos días de la semana y nadar tres.

Si te decides a empezar, ten en cuenta lo siguiente:

  • Revisar los niveles de glucosa (con un medidor de glucosa casero) antes de nadar, en caso de ser menor de 80 mg/dl deberá tomar alguna fuente de carbohidratos (una fruta o un jugo) antes de iniciar el ejercicio.
  • Alertar a su entrenador o a alguna persona cercana de la posibilidad de que le reduzca la glucosa para poder ser auxiliado en caso de que sea grave.
  • Atender los síntomas leves como dolor de cabeza, mareo o visión borrosa. Si es necesario suspender la sesión de ese día y reanudar al día siguiente.
  • Informar al médico que la natación está contribuyendo a bajar la glucosa para que haga los ajustes necesarios al tratamiento.
  • Tener especial cuidado de los pies, pues es muy importante prevenir el riesgo que existe de que se produzcan lesiones. Se debe revisar antes y después de nadar con cuidado, en busca de enrojecimientos, cortadas, ampollas u otro tipo de lesiones.

¡Aprende a vivir con diabetes y lleva una vida más sana!