Más mitos y realidades del cáncer de mama

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Estos son los mitos y realidades de la semana. Si te perdiste los tres primeros da clic aquí.

Mito No.4: ¿Es verdad que todas las mastografías son muy dolorosas?

No. Los mastógrafos modernos están diseñados para minimizar el grado de incomodidad, pero la compresión del seno resulta esencial para las mastografías de alta calidad. Como los senos pueden estar más sensibles antes o después de la menstruación, se debe programar el examen para otro momento. Pero es importante saber que aunque cada persona es diferente y el umbral del dolor también, una mastografía normal no debería provocarte dolor severo.

Mito No.5: ¿Si me detectan cáncer de mama significa que perderé mi seno?

No necesariamente. Todo dependerá de la fase en la que es detectado el cáncer de mama. Anteriormente la mastectomía era la terapia estándar, sin embargo, hoy existe más de una opción. De ahí la importancia de realizarse constantemente los exámenes correspondientes. Tú puedes conservar tus senos y la vida si tienes una detección temprana.

Mito No.6: ¿Es verdad que el riesgo de tener cáncer de mama es mayor en las mujeres con senos grandes?

No. El tamaño de los senos no determina el riesgo a padecer cáncer de mamá. La única diferencia en este caso, es que un tumor es más fácil de palpar en un seno pequeño.

Mito No.7: ¿Es cierto que si tengo una actitud positiva o negativa esto determina mi riesgo de cáncer o mis posibilidades de recuperación?

No. A la fecha no existe evidencia científica convincente que relacione la “actitud” de una persona con su riesgo a padecer cáncer o morir por la enfermedad. Cuando se tiene cáncer, es normal sentirse a veces triste, enojado o descorazonado y otras veces, optimista y animado. Es posible que las personas con una actitud positiva tengan más oportunidades de mantener relaciones sociales y estar activas, y esta actividad física o el apoyo emocional pueden ayudar a hacer frente al cáncer. Pero de ninguna manera se debe dejar a un lado el tratamiento proporcionado por un especialista y se debe estar en constante observación médica.